Lograr una Visión Estratégica

El tener que decidir inversiones es una clara muestra de nuestra responsabilidad, tener una visión estratégica es una oportunidad para observar nuestras debilidades y fortalezas, nuestras oportunidades y amenazas. Por ello debemos concentrarnos en lograr una visión estratégica, implementando algunas ideas para manejar de la mejora manera dicha visión.

Implementemos estas cuatro ideas para manejar una visión estratégica:

Un punto fuerte que coincide con una oportunidad. 
Es el caso óptimo y se debe invertir el máximo esfuerzo. 

Un punto fuerte que coincide con una amenaza. 
Se debe analizar seriamente en que consiste esta amenaza y si se puede obtener una ventaja competitiva, en caso contrario ver cómo superarla. 

Un punto débil que coincide con una oportunidad. 
Saber medir prudentemente el coste de superar una debilidad puede aprovecharse. El hacerlo implica que hay que estar siempre atentos a nuestros competidores y a lograr un mejor posicionamiento para poder triunfar. 

Un punto débil que coincide con una amenaza. 
Son las acciones que debemos dejar de hacer en nuestra empresa, inversión o proyecto. Si un punto débil coincide con una amenaza no será beneficioso.


En resumen: La toma de decisiones puede optimizar las inversiones, pero debemos considerar las tres dimensiones antes de optar por alguna.

Debemos recordar que en primer lugar está la concepción administrativa que es la que pone el acento a las utilidades inmediatas, es decir el flujo de caja.

Luego tenemos el panorama de las inversiones en productos que están creciendo pero requieren un mayor esfuerzo en función del desempeño a futuro.

Ver nuestra inversión en un plano estratégico puede ser la diferencia en administrar un buen portafolio de inversiones, como sabemos no es tarea fácil, pero es lo esencial para poder conseguir el éxito.


Los que poseen visión estratégica se enfocan en fines a mediano plazo y a largo plazo, basándose en ellos dibuja un diseño de acción, tomando en cuenta los recursos disponibles, analizando el contexto, los cambios políticos, sociales y tecnológicos, que pueden incidir en la planeación, la cual debe ser flexible, porque a pesar de tener todo bajo control, pueden suceder contingencias aleatorias.


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