Examen del feto

La fetoscopia es un examen invasivo, aunque de bajo grado, pero que es utilizada en varias partes del mundo para determinar problemas en el feto durante su gestación directamente en el vientre materno. Consiste en la toma de una muestra de tejido del mismo, así como del líquido amniótico, se realiza con un instrumento semejante al de una laparoscopia y aunque puede tener un riesgo de aborto, este no es tan significativo como se piensa, mientras que sea practicado por un médico con el debido entrenamiento y conocimiento del procedimiento.
El aparato utiliza una fibra óptica y un ecógrafo que se introduce en el vientre a través de la pared abdominal de la madre, permite además de la visualización directa del bebé en pleno embarazo, la realización de biopsias, cirugías fetales, toma de muestras de sangre y análisis más específicos.
Su uso más frecuente, es para tratar la enfermedad hemolítica causada por la incompatibilidad del factor Rh, en otros casos para estudiar posibles afecciones como la anemia talasemia mayor, obstrucción de las vías urinarias del feto o enfermedades metabólicas y virales.
Entre los pros más destacados, está el hecho de que no produce cicatrices, ni en el vientre de la madre ni en el feto, ese riesgo de aborto, aunque es una rama de la ciencia aun en sus primeros pasos, es del 2 al 4%.

La desventaja mayor, está más ligada a la práctica o el practicante que al procedimiento en sí, donde la experticia del médico puede incrementar el riesgo de aborto hasta un 10%, también el de malformación fetal, atrofia de algún órgano o daños a tejidos, transmisión de algún patógeno por el uso indebido del instrumental y la exposición directa a agentes externos al entrar en contacto directo con el feto.

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